Uno de los aspectos que atraen la atención de los visitantes a Nariño son los templos católicos por su llamativa arquitectura, sus altares hermosamente tallados en madera, de diferentes estilos artísticos y por su esplendida decoración tradicional, Nariño alberga gran cantidad de monumentos y reliquias de arte religioso presentes en la región desde la colonización.
Desde los ventanales, balcones y terrazas de los hoteles de Pasto que están afiliados a COTELCO Nariño se tiene el privilegio de observar durante el día las coloridas cúpulas de los diferentes templos y techos de teja prevalencia de la arquitectura colonial y durante la noche los imponentes alumbrados que destacan la majestuosidad de estas obras, que podrían considerarse tutelares de los hoteles así, el templo de San Juan para el Hotel Agualongo, el templo de Santiago con sus coros laterales (espacios superiores para grupos musicales) lo es para el Hotel Cuellar’s, el templo de San Agustín donde reposan invaluables oleos y el mayor numero de imágenes talladas en madera con técnica de la escuela quiteña, utilizadas en las solemnes procesiones de la Semana Santa, para los Hoteles Don Saúl y El Dorado, el templo de San Sebastián de prevalente estilo gótico más conocido como de La Panaderia, para el Hotel Fernando Plaza, el templo de de la Virgen de la Merced, la gobernadora de Nariño, para Loft Hotel, y el templete de Lourdes en la Isla de la Corota para el Chalet Guamuez y el Hotel Sindamanoy en La Cocha.
 | | Templo San Felipe |
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 | | La Catedral |
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 | | San Sebastian |
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 | | San Sebastian |
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 | | Santiago |
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 | | La Merced |
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San Juan Bautista Este hermoso templo fue por muchos años la única parroquia de los confines de la poderosa dinastía Inca y primer templo de la Villa Viciosa de Los Pastos, fue catedral de Pasto hasta la construcción de la edificación actual y dada su dignidad es ahora Concatedral de la ciudad.
El frontis principal, presenta una portada construida en piedra sillar, dividida en dos cuerpos, el inferior con un arco de media punta, flanqueado por dos columnas, la torre se levanta sobre un muro de mampostería y un gran vitral con la imagen de San Bautista.
La torre se levanta hacia el lado izquierdo de la fachada sobre cuatro cuerpos de composición geométrica rematando en una cúpula de media naranja revestida de azulejos vidriados, verdes y amarillos, entre sus muros un reloj de fabricación suiza.
El acceso izquierdo por la carrera 25 cuenta con un pórtico de estilo barroco en piedra tallada, copia de un diseño del pintor y escultor Miguel Angel Buonarotti. El encanto de este acceso está en la sencillez de la arquitectura colonial y el arte mudéjar.
El templo de San Juan alberga una de las más antiguas reliquias del arte religioso de Nariño: el pulpito de estilo barroco, elaborado en 1.667, en sus retablos tiene altos y bajos relieves tallados por manos de artesanos de la escuela Quiteña.
En este hermoso templo reposan los restos de ilustres personajes como los del Capitán Hernando de Ahumada, hermano de Santa Teresa De Jesús y del caudillo Pastuso Juan Agustín Agualongo Cisneros, defensor de la causa realista en las batallas de la independencia.
Por su importancia Histórica, su belleza arquitectónica y las piezas del arte religioso, que aquí reposan, es un lugar que ningún visitante puede dejar de conocer.
La Catedral En tiempos pasados su lugar era ocupado por la capilla de San Francisco De Asís destruida después de la profanación y saqueo que sufrió la ciudad el 24 de diciembre de 1.882.
El templo de la catedral tienen un estilo arquitectónico romántico, que se caracteriza por los arcos de media punta, además sus frontis principal presenta una portada de estilo dórico que indica su solidez, su parte interna es de un exquisito estilo Corinto para destacar su hermosura.
El templo consta de cuatro naves, único en el departamento de Nariño, las estaciones que se observan son de un estilo rococó, estilo que reemplazo el barroco, donde se muestra muy claramente lo que el escultor quiere manifestar, como en la expresión del rostro, manos, mirada y rasgos físicos, siendo esculturas de gran valor religioso.
El Santuario de Nuestra señora de Las Lajas Impactante obra arquitectónica construida en la profundidad del cañón de rio Guaitara, motivo para llamarla “Milagro de Dios en el Abismo”, es la segunda maravilla turística de Colombia, considerada también una de las 7 iglesias más bellas del mundo. Su origen está envuelto en una mística religiosa, que hace de éste un lugar mágico en el cual los creyentes y no creyentes sienten una atracción especial por lo natural y lo divino.
El relato histórico mítico de la aparición de la Virgen ha trascendido de generación en generación, gracias a la tradición oral de los antepasados.
Cuenta la leyenda que en el año 1750 María Múeses de Quiñones, joven indígena que trabajaba como empleada del servicio doméstico, tenía que desplazarse todos los días desde Potosí hasta Ipiales, llevando sobre su espalda a Rosa su pequeña hija, sordomuda de nacimiento. Cierto día luego que pasó el río y subió la mitad del camino, se sentó a descansar en la cueva del Guáitara, sobre una piedra que había allí de a modo de escaño, punto obligado para hacerlo por lo pendiente del camino. Queda maravillada al ver cómo su hija deslizándose de su espalda, empieza a trepar las rocas diciendo: “¡Mamita! La Mestiza me llama”; María jamás había oído hablar a su pequeña, se asustó, más cuando miró por todos lados y no vio nada en la gruta. Tomó su niña y abandonó la cueva precipitadamente.
Al atardecer vuelven a Potosí. El temor la embarga a medida que se acercan, María apresura el paso al llegar a la cueva su hijita le dice: “Mamita, mamita la mestiza me llama”. Motivo más que sobrado para salir corriendo y pasar en una exhalación el puente y llegar a Potosí. Allí refiere a todos lo sucedido. La noticia vuela y María se ve acosada con preguntas mal intencionadas y vanos juicios.
En tanto Rosa, se pierde, cuando su madre vuelve al hogar no la encuentra, la busca y llama por todas partes sin respuesta, desconcertada recuerda que había dicho: “La mestiza me llama” y dirige sus pasos, a la cueva del Guáitara, Rosa estaba allí. La cueva totalmente iluminada, la Virgen de pie y a sus plantas Rosa de rodillas juega animadamente con el Niño Jesús. Al encontrarse los ojos de María con los de la Celestial Señora, cae de rodillas y las lágrimas nublan su mirada. Desde aquel día madre e hija, llenaron de luces y flores silvestres las hendiduras de la gruta.